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EL SONIDO DEL SILENCIO

En el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido, queremos informaros sobre los riesgos que tiene el ruido para el trastorno auditivo y su impacto en la salud. Y es que solo somos conscientes de una parte de los efectos que produce el ruido en nuestro entorno. Como por ejemplo, cuando no podemos dormir o cuando hay un ruido fuerte puntual. Muchas veces dejamos pasar estas molestias, lo cual va causando un deterioro progresivo en nuestra salud física y mental. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) la exposición a más de 70 decibelios durante un periodo de tiempo prolongado puede producir daños graves en el oído, con consecuencias irreversibles. Y en la actualidad, las grandes ciudades pueden estar expuestas a ambientes sonoros superiores a los límites establecidos, debido a la contaminación acústica ambiental. El ruido puede causar efectos nocivos en el organismo: socioacusia (déficit auditivo provocado por el ruido ambiental), cambios en la regulación del sistema nervioso central, cefaleas, alteración del sueño, aumento de secreciones hormonales (tiroides y suprarrenales), disfunción sexual, alteración del sistema circulatorio y digestivo. La principal consecuencia de los efectos psicológicos del ruido es la sensación de desagrado, molestia y pérdida de concentración. Además, niveles altos de inmisión sonora pueden provocar trastornos en la salud mental como cefaleas (dolor de cabeza), inestabilidad emocional, irritabilidad, agresividad síntomas de ansiedad, etc. Aquello que puede provocar estrés ambiental no es tanto la variable física como la evaluación que se hace de la situación en la que esta variable se presenta. En general, una variable sumamente predictora de los efectos psicológicos asociados a situaciones de estrés es la actitud que la persona o grupo tienen ante la fuente productora de ruido. Si la actitud es negativa, es decir, si la fuente genera sentimientos negativos, es más probable que la situación sea vivida como molesta o estresante. Así, una determinada situación puede ser más fácilmente evaluada como estresante si: - el ruido es percibido como innecesario - el receptor concibe el ruido como perjudicial para su salud - si el ruido se asocia a situaciones emocionales negativas como miedo, pánico, ira, etc. - si existe sensibilidad o descontento con otros aspectos situacionales (ambientales o no) que son conceptualizados como estresantes. Otras variables que contribuyen a incrementar los efectos psicológicos del ruido son la intermitencia y la imprevisibilidad. Glass y Singer (1972) estudiaron como los ruidos intermitentes suelen ser vividos como más agresivos que los continuados.

Asi pues, os dejamos algunas recomendaciones para cuidar los oídos: - Regular adecuadamente el volumen de los reproductores de música y aparatos electrónicos, especialmente si se utilizan auriculares. - Ajustar a un nivel adecuado el volumen de televisores, radios y otros dispositivos electrónicos mientras los usamos. - Limitar el tiempo de estancia en ambientes ruidosos o de actividades de ocio con niveles muy elevados de ruido como discotecas, conciertos, etc. - Respetar las horas de descanso propias y ajenas, evitando ruidos durante esos periodos.

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